¿Cómo funciona el interés compuesto?
El interés compuesto es, básicamente, "ganar intereses sobre los intereses". A diferencia del interés simple, donde solo se calculan ganancias sobre el monto original, en el interés compuesto cada ganancia se suma al capital y, a partir de ese momento, también genera sus propias ganancias.
Un ejemplo sencillo
Imagina que inviertes 1.000 con un rendimiento del 10% anual:
- Año 1: 1.000 × 1,10 = 1.100
- Año 2: 1.100 × 1,10 = 1.210
- Año 3: 1.210 × 1,10 = 1.331
Fíjate que la ganancia del año 3 (121) es mayor que la del año 1 (100), aunque la tasa de interés no cambió. Eso es el efecto compuesto: cuanto más tiempo pasa, más rápido crece el capital, porque cada año se calcula sobre una base más grande.
¿Por qué el tiempo importa tanto?
El interés compuesto premia especialmente a quienes invierten durante periodos largos. Dos personas que invierten la misma cantidad, a la misma tasa, pero una empieza 10 años antes que la otra, pueden terminar con resultados finales muy distintos, simplemente por el tiempo adicional que el dinero tuvo para "trabajar solo".
¿Qué papel juegan los aportes periódicos?
Sumar aportes de forma regular (por ejemplo, cada mes) —una estrategia conocida como dollar-cost averaging o promedio de costo en dólares— tiene dos beneficios: por un lado, cada nuevo aporte también empieza a generar su propio interés compuesto desde el momento en que se realiza; por otro, al comprar en distintos momentos (con precios más altos y más bajos), se suaviza el efecto de la volatilidad del mercado en el precio promedio de compra.
Nuestra calculadora aplica exactamente esta lógica: simula tus aportes periódicos, calcula cuántas unidades del activo se habrían comprado en cada fecha según el precio real de ese día, y reconstruye el valor final de tu inversión.
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